martes 20 de diciembre de 2011
Grupos de poder formulan programas estratégicos y actúan de la manera en que piensa servirán sus intereses específicos. Este poder lidera los esfuerzos para destruir los fundamentos de la raza blanca. Promueven y lideran en ambientes académicos la idea de que las naciones y las razas son entidades artificiales y el argumento del igualitarismo racial. La igualdad racial es presentada al público como un hecho científico, al que sólo se oponen los “fanáticos” y los “ignorantes”. Promueven la inmigración como arma y utilizan la propaganda como brazo ejecutor de los intereses de este grupo, que muy bien podríamos llamar gobierno invisible. Con la inmigración actual se pretende la destrucción de los pueblos y las naciones. “Los poderosos de este mundo seguirán imponiendo todas las técnicas conocidas, y, muchas más por conocer, para la manipulación e igualación de los seres humanos”. (Konrad Lorenz)
Con el mestizaje los pueblos europeos pierden su identidad y con esta la voluntad de oponerse eficazmente al destructor de las civilizaciones, y a los que pretenden un nuevo orden mundial. Como refiere Dostoievski: “Una decima parte de la humanidad mangoneará a las nueve restantes; estas nueve vendrán obligadas a perder la personalidad y convertirse en algo así como un rebaño”…
La mayoría de la gente no ven la realidad de todo esto, de este plan, porque no han racionalizado los hechos dispersos en conjunto coherente. Como un chiquillo juntando las piezas de un rompecabezas, la mayoría no ha conseguido aún completar la imagen. Y los que consiguen descifrarlo son intimidados con la decisiva arma moral acusándolos de racistas. Cuando en realidad el racismo como escribe Joaquín Bochaca “consisten en el mutuo respeto entra las razas y en la exigencia de ese respeto”. “Que ser racista no significa forzosamente odiar a las demás razas, sino aceptar el hecho de las diferencias existentes entre ellas, y admitir que todos los hombres tienen derecho igual al respeto de su persona tal cual es”. La desigualdad natural, tanto física como psíquica y ética, entre los hombres y las razas es un hecho natural e indiscutible. Pretender negar estas diferencias o forzarlas artificialmente por una nivelación forzada es un acto contra natura absolutamente inútil, que sólo sirve para igualar por lo bajo, por el inferior.
Alguien acusado de ser racista se puede enfrentar al descrédito, la intimidación o la cárcel. Por lo tanto hay que tener mucho cuidado con expresar la opinión que uno tenga con respecto a las razas y al racismo. Podemos correr el riesgo de ser malinterpretados. Como dice el profesor británico, C. Darlington: “La raza se ha convertido hoy en un tema tabú como lo era el sexo en la era victoriana”.
Como dices muy bien, cualquier sujeto perteneciente a otra raza, puede perfectamente ser racista con respecto a un blanco sin que en ningún momento sea sancionado o ni siquiera regañado
Un saludo de LOBO
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